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Terapia Cognitivo Conductual

TCC

PENSAR – SENTIR - ACTUAR

La terapia cognitivo conductual es una de varias formas que existen para tratar los problemas y trastornos de la salud mental. Sus éxitos están científicamente muy bien documentados. En la terapia conductual, también llamada terapia cognitiva conductual, se trabajan las dificultades y los problemas en el «aquí y ahora». Por «comportamiento» se entiende no solo las acciones visibles que realiza un ser humano. Más allá de esto, nuestro comportamiento está determinado decisivamente por lo que pensamos y lo que sentimos. Por «cognición» se entiende nuestro pensamiento y la forma en que procesamos la información de nuestro entorno. En el contexto de una terapia conductual, no solo se trabaja sobre el comportamiento visible concreto, sino también sobre los sentimientos y pensamientos del individuo. En lo referente a la terapia conductual con niños y adolescentes se utilizan diferentes métodos que se adaptan a la edad y a la etapa de desarrollo en concreto.

Terapia cognitivo conductual
Terapia cognitivo conductual
Terapia cognitivo conductual

Otra idea básica de la terapia cognitivo conductual es que cada comportamiento humano es aprendido e influenciado por nuestras propias experiencias.

Esto se aplica tanto al comportamiento deseado como al no deseado. Por tanto, esto significa que el comportamiento no deseado, ya sea en forma de pensamientos, sentimientos o acciones, también se puede llegar a “desaprender” y volver a “reaprender” de forma más adaptativa. La terapia cognitiva conductual pone el foco sobre las dificultades y generalmente se comienza a trabajar desde el problema actualmente existente. Durante la terapia, el procedimiento se va adaptando tanto al respectivo trastorno como al respectivo paciente.

En comparación con otras formas de tratamiento, los procedimientos conductuales suelen ser de menor duración.

La terapia cognitiva conductual pone el foco en los objetivos que se desean conseguir. En este contexto, esta forma de terapia se entiende como un proceso de cambio personal en el que los pacientes establecen objetivos con el apoyo del terapeuta. Dichos objetivos se formulan en términos concretos, se desarrollan nuevas perspectivas sobre los problemas, se aprende un manejo más cuidadoso de uno mismo y de los propios sentimientos y se desarrollan y practican comportamientos adaptativos que servirán para desenvolverse mejor en el día a día.

La terapia conductual está orientada a la participación activa del paciente. Esto último es muy importante y la única forma de experimentar un éxito duradero. Se trata de implementar activamente nuevas maneras de comportamiento, de pensamiento y de percepción de la experiencias vividas, así como estrategias de resolución de problemas. Dependiendo de la edad y de la etapa de desarrollo del paciente, la participación familiar es un aspecto esencial del trabajo.

Además, la terapia conductual es transparente. Todos los aspectos del procedimiento terapéutico se explican de manera comprensible, de modo que el paciente y sus familiares puedan entender bien cómo se ha producido el problema actual y cómo se puede salir de él. Por lo tanto, al comienzo de cualquier terapia conductual, se deben examinar las condiciones que han llevado a la aparición y mantenimiento del problema. El objetivo es proporcionar al paciente y a sus familiares estrategias que ellos mismos puedan seguir utilizando en el futuro de manera independiente una vez finalizada la terapia.